El movimiento feminista se ha ocupado también de la autodefensa ante agresiones sexistas. La primera vez que se enseñó fue en el movimiento sufragista de Inglaterra, en 1913. En las décadas de 1960 y 1970 feministas canadienses que practicaban las artes marciales, partiendo de sus conocimientos decidieron organizar un programa que reuniese técnicas fáciles que las mujeres pudiesen usar de forma efectiva y sin necesidad de fuerza o acondicionamiento físico. Le llamaron Wen-Do (Camino de las mujeres) no es considerado un arte marcial como tal, porque es una mezcla de varias disciplinas.

 El Wen-Do provee de un conjunto de destrezas físicas para defenderse de una posible agresión, como violaciones y ataques domésticos. Pero más importante aún, es la metodología usada, dando mucha importancia a la reflexión conjunta y a las dinámicas de reforzamiento para aumentar nuestra seguridad. El período de entrenamiento igualmente implica un proceso en el que las mujeres puedan entender las causas de la violencia machista en la sociedad contemporánea, compartir sus experiencias, fortalecer su auto-estima y descubrir la fuerza que existe dentro de ellas mismas.

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