La sexualidad y los conflictos sexuales entran en el abordaje global de la salud.

La OMS afirma que la finalidad de la salud sexual debe ser el disfrute intensificado de la vida y de las relaciones personales y no meramente el asesoramiento y la asistencia relacionados con la procreación y las enfermedades de transmisión sexual.

Las mujeres tenemos que responsabilizarnos de nuestro placer sexual. Para ello es importante saber cómo funciona nuestro cuerpo y averiguar lo que nos produce placer; preguntarnos como nos gustaría que fueran nuestras relaciones sexuales y hablar de ello para entendernos nosotras mismas y para que nuestro/a compañero/as sexuales nos entiendan también.

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