Ayer, 28 de mayo, celebramos el Día de Acción por la Salud de las Mujeres, aunque raras veces podemos estar contentas o celebrar algo en este día.

Más bien acabamos pensando en qué barreras, discriminaciones o aspectos de nuestra sociedad y nuestro mundo siguen perpetuándose en contra de nuestros derechos de humanas y, por tanto, en contra de nuestra salud y bienestar integral.

Vemos con estupor que España, y Europa, oscila entre dos tendencias políticas peligrosas para las mujeres.

Por una parte, tiende hacia un ultraliberalismo económico que estimula el turismo sexual, promueve el consumismo médico y empuja a las mujeres a la precariedad. Esta tendencia basada en un discurso patriarcal y sexista dominante, preconiza igualmente el retorno de las mujeres a la casa para dejar el sitio libre a los hombres en el mercado laboral.

Por otra parte, Europa parece atraída por un neoconservadurismo religioso basado en estereotipos sexistas que desprecia a las mujeres, que busca controlarlas y perseguirlas

La OMS indica que las políticas de ajuste que recortan presupuestos en salud, afectan esencialmente a las mujeres por dos motivos principales:

son las “reproductoras biológicas” por lo que el deterioro de los servicios en materia de derechos y salud sexual y reproductiva va a afectarles de manera desproporcionada y, por otro lado, las mujeres todavía asumen la carga principal de los cuidados familiares.

Las desigualdades en el ámbito laboral, las condiciones de trabajo… son patentes y la precarización del mercado laboral, la supresión de planes de educación infantil, los recortes tanto los directos en materia de igualdad, como los generales en educación o sanidad, en el transporte escolar y las ayudas para el comedor, el tijeretazo en la ley de dependencia o el copago farmacéutico, la reducción en las prestaciones a las cuidadoras, retraso en la entrada en el sistema de dependientes moderados amplían el desequilibrio y afectan más a las mujeres porque son más vulnerables. Todos cargan sobre ellas aún más el peso del cuidado familiar.

El recorte de los servicios sociales afecta a las mujeres por partida doble: emplean mano de obra femenina en gran medida y favorecen sobre todo a las ciudadanas, porque las alivian de las tareas de cuidado que protagonizan

Las mujeres reflejan las situaciones de mayor estrés, con cambios en su cuerpo y con alteraciones en su menstruación, en el ritmo del sueño y con mayor dolor muscular y en sus articulaciones. Los hombres reaccionan más a situaciones de conflicto con incremento de adicciones (alcohol, drogas).

Pero la salud de las mujeres ya era invisible, en lo que llamamos morbilidad diferencial, y la vigilancia de la salud era y es  androcéntrica, controlando fundamentalmente las enfermedades hepáticas o las hiperlipidemias que son de predominio masculino.

Los problemas más prevalentes entre las mujeres, enfermedades que producen malestar, dolor y cansancio, principal motivo de demanda en atención primaria, no son atendidos de forma eficiente por la falta de Ciencia de la Diferencia, producen un exceso de frecuentación y se multiplican las visitas porque no se diagnostican sus causas y, en cambio, se medicalizan sus síntomas.

No hay que olvidar que el 85% de los psicofármacos que se recetan en España, se administran a mujeres, y que somos uno de los primeros países del mundo en administrar psicofármacos en primera visita desde atención primaria.

Los recortes van a empeorar la visibilidad y la asistencia sanitaria a las mujeres, se bloquean las posibilidades de hacer visible lo invisible.

Resulta paradójico constatar que bajo este régimen, las mujeres de clases sociales altas sufren una sobremedicalización de sus cuerpos y ciclos de vida, lo que rentabiliza una biotecnología extremadamente sofisticada

A mayor gloria de las farmacéuticas observamos la medicalización creciente de todas las etapas de la vida reproductiva de las mujeres, la hipermedicalización de la salud mental, la creciente medicalización de la prevención, la decisión de incluir la controvertida vacuna del VPH en el calendario vacunal excluyendo del acceso a la citología a mujeres con más riesgo de cáncer de cérvix, así como la sobremedicación e invento de enfermedades para pildoritas ya inventadas.

¿Por qué darle tanta importancia a unas cifras de colesterol pero no a todos los condicionantes sociales que afectan a nuestra salud … será porque los remedios sociales no dan dinero? será porque es más fácil callarnos con una pastilla que hacer ver la gente que también hay desigualdad social en salud?

O sea, la medicalización de la sociedad no sólo es por dinero sino también como instrumento de control…  si todo se arregla con una pastilla ,no reflexionamos sobre todo lo que influye en la salud y tampoco se nos da la oportunidad de participar en ella

No podemos dejar de hablar de la violencia de género

La ley integral contra la violencia de género, fue resultado de la repulsa ante un hecho que acaba con la salud y la vida de mujeres y menores, y que indigna y avergüenza a nuestra sociedad. Hoy está siendo atacada en cada uno de sus pilares.

Los ataques de sectores ultraconservadores, nunca han reconocido que la violencia de género es una realidad con motivaciones propias, que tiene su origen en la desigualdad, que perpetua la dominación hacia las mujeres y que debe ser afrontada de manera integral.

Desde que el PP llegó al Gobierno estamos asistiendo a un duro recorte que está desprotegiendo de forma terrible a las miles de mujeres que en la actualidad se encuentran en situación de violencia de género. Un recorte de recursos y presupuestos de carácter claramente ideológico.

Si la sensibilización y prevención son elemento imprescindible para combatir la violencia, hoy la LOMCE sustituye la educación en igualdad y la prevención de la violencia de género por el catecismo y la formación religiosa.

De igual manera se han eliminado las campañas de sensibilización, cuyo objetivo es recordar a la sociedad que no podemos bajar la guardia, que la lucha contra la violencia requiere de instrumentos jurídicos, pero también de rechazo social permanente.

Pero seguimos, porque un aspecto clave de la ley integral es la asistencia social integral.

Con la reforma de la Ley de Régimen Local, desaparecen las competencias y, por lo tanto, los presupuestos municipales para atender a las mujeres. Desaparece la cobertura para hacer programas de atención, puntos de información, pisos de acogida y programas de recuperación para víctimas de la violencia de género.

Y el adelgazamiento de los servicios de salud es un obstáculo para la detección y atención a mujeres víctimas. Con la precariedad, la violencia de género vuelve al ámbito doméstico.

Los últimos días cuatro mujeres han perdido la vida a manos de sus parejas o exparejas.

En la escalada de violencia machista de esta semana mucho tienen que ver los recortes aplicados por Gobierno y Comunidades a las partidas destinadas a Igualdad.

Los recortes y la crisis son un caldo de cultivo muy negativo. La dependencia económica de las mujeres y la incertidumbre sobre el futuro, que aumenta con la crisis, incrementa el miedo a la denuncia y a la separación. El descenso desde 2008 en el número de denuncias evidencia un retroceso en el cómo la sociedad está afrontando este problema, y nos alerta de que la bolsa oculta de malos tratos se agranda

Sin embargo, si algo necesita la ley integral contra la violencia de género es su refuerzo y desarrollo. Pero para seguir avanzando contra la violencia de género es imprescindible que la igualdad sea el eje de todas las políticas. Es claramente, de nuevo, una posición ideológica.

Los recortes en igualdad y en medidas contra la violencia de género entran en una clara contradicción con la Constitución Española en su artículo 9.2 y con la medida 203 de la Plataforma de Acción de Bejing 1995 ratificada por España.

En cuanto a los derechos sexuales y reproductivos, reconocidos por la OMS y son entendidos como parte de los derechos humanos a tomar decisiones sobre el propio cuerpo y la propia sexualidad. Por ello también deben estar garantizados por el sistema sanitario.

Sin embargo, el Gobierno de España anuncia medidas en sentido contrario. No sólo la prevista reforma de la IVE. También se retiran los programas de educación para la igualdad y de educación sexual en centros escolares.

En el ámbito sanitario se contempla la no financiación de los métodos anticonceptivos y la retirada de la píldora poscoital de la lista de prescripción de la sanidad pública y su libre dispensación en las farmacias.

Se excluyen de la cartera de servicios de la sanidad pública, los tratamientos de reasignación sexual. También se estudia la exclusión de mujeres lesbianas y solteras de la reproducción asistida

La crisis está sirviendo de coartada para todo. Incluso para bloquear la iniciativa de ampliar las bajas por maternidad y paternidad, freno a una de las medidas más efectivas para la corresponsabilidad.

La maternidad es el proceso que más afecta a las condiciones sociales de vida de las mujeres. Debe tener reconocimiento cultural y acompañamiento social –no de sublimación religiosa.

La realidad es que la maternidad es un factor de penalización sobre el empleo de las mujeres. Se produce, por una parte, de manera indirecta y extensiva a todas las mujeres, como efecto de la percepción de mayor riesgo en su contratación; y de manera directa, tanto por la menor tasa de empleo de las madres con hijos/as menores de 12 años como por la mayor incidencia del trabajo a tiempo parcial.

La crisis, sirve para enmascarar y diluir todos los recortes de derechos: en sanidad,  enseñanza, servicios sociales…que repercuten directamente sobre la vida de las mujeres, pero el recorte fundamental a la libertad es al DERECHO DE LAS MUJERES A DECIDIR sobre nuestro propio cuerpo, nuestra sexualidad….nuestra anticoncepción

La propuesta de Gallardón, de modificar la ley de IVE para volver a una ley de supuestos crearía un grave problema de salud para las mujeres, especialmente para las que tienen menos recursos económicos, las jóvenes o las que están en situación irregular que se verían avocada a realizar la IVE en otros países o de manera clandestina, con las posibles consecuencias para su salud.

En Balears hay en trámite una ley de apoyo a la mujer embarazada para dar recursos a las mujeres que quieran ser madres, desde ayudas económicas hasta asesoramiento en los centros de salud para que las mujeres sepan que tienen apoyos, pero simultáneamente apoyan la tramitación de reforma de la ley de salud sexual y reproductiva y de IVE

Estamos cansadas, hartas de decir que somos personas, que tenemos derechos, que los que hemos arrancado han servido para mejorar la salud y la vida de las mujeres

Seguiremos dando razones y creando redes donde la libertad no pueda ser encerrada, ni manipulada….

CONCLUSIONES

La salud de las mujeres entendiéndola como susceptible de ser afectada por problemas biológicos, psicológicos, laborales, sociales, culturales y medioambientales ha siso sesgada ya en la misma ciencia médica que hasta hace pocos años ha sido fundamentalmente androcéntrica

Por eso estamos convencidas de que es necesario avanzar hacia una promoción de la salud más allá de los derechos reproductivos y sexuales.

Rechazamos la expansión actual de un modelo médico que beneficia solamente lo político y la industria farmacéutica.

Consideramos inaceptable cualquier retroceso en derechos en materia de salud, incluidos los derechos sexuales y reproductivos y afirmamos que deben de formar parte de la cartera básica de prestaciones del Sistema Nacional de Salud.

En consecuencia es fundamental también para las mujeres defender la Sanidad pública, de calidad y universal, como derecho de ciudadanía

Intervención Carmen Sánchez-Contador. Adibs

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