Ante las lecciones al Parlamento Europeo del 25 de mayo de 2014 el gen sufragista de las organizaciones feministas abajo firmantes nos mueve más a la reivindicación que a la abstención. No sólo reivindicamos políticas específicas de igualdad de la Unión Europea, sino que las políticas generales no nos discriminen.

Las mujeres somos la mitad de la ciudadanía europea, y nuestro voto exige compromisos concretos de candidatas y candidatos con la defensa de nuestros intereses y demandas.

La política general de la UE, el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, supedita todo al recorte del déficit público y al pago de la deuda pública, integrando en ella el salvamento de los bancos, generando desigualdad social, desigualdad entre el norte y el sur, y desigualdad entre hombres y mujeres. Esta atraviesa la destrucción y precarización del empleo, el aumento de la pobreza y el recorte y privatización de los servicios públicos de educación, sanidad y atención a la dependencia, que pueden dispararse con el Tratado de Libre Comercio entre la Unión Europea y Estados Unidos, que se está negociando sin transparencia ni consulta popular.

Denunciamos que la evaluación de la Estrategia Europa 2020 Comunicación 5.3.2014 COM (2014) 130 final de la Comisión Europea no desglose por sexos ni uno solo de sus 25 cuadros de datos, lo que revela qué importancia da la Comisión a la igualdad de género. Además, denunciamos el fracaso de sus objetivos:

–       La tasa de empleo, lejos de avanzar hacia el 75% de la población se ha estancado en el 68,4% en la UE y retrocedido en España del 62,5% al 58,2%.

–       La desigualdad social sigue aumentado. Los ingresos del 20% de población más rica quintuplican (5,1) los del 20% más pobre en la UE, alcanzando 7,2 veces en España, debido al desempleo, al descenso de salarios y pensiones y a la discriminación de mujeres, jóvenes e  inmigrantes.

–       La pobreza, como manifestación extrema de la desigualdad, lejos de reducirse desde 2010, afecta a 124 millones de personas en la UE, 10 millones más, y en España ha aumentado del 26,7 al 28% de la población.

–       El austericidio, además de no arreglar la economía, genera una crisis política, de la que sólo saldremos poniendo en el centro a las personas y la igualdad entre las personas.

Denunciamos el debilitamiento de las políticas europeas para la igualdad. La Estrategia Europea para la igualdad entre mujeres y hombres 2010-2015 es ambigua en sus objetivos de empleo, igualdad salarial, erradicación de la violencia de género, paridad en la toma de decisiones y cooperación internacional; es pobre en su presupuesto, que se ha ido reduciendo y diluyendo desde las antiguas iniciativas NOW, EQUAL y Daphne, y es irrelevante en los órganos responsables de su aplicación. El Instituto Europeo de Igualdad de Género no tiene incidencia en la política real de la Unión.

EXIGIMOS:

1.- El modelo social europeo, que incluya el derecho al empleo digno y sin discriminación, la reducción general de la jornada a 35 h semanales para favorecer el reparto del empleo y la conciliación de la vida laboral y personal, y la universalidad de cobertura de los servicios públicos de educación, sanidad y servicios sociales.

2.- Un ‘Plan Marshall’ del 2% del PIB de la Unión Europea en inversión productiva, generadora intensiva de empleo con objetivos cuantificados por sexos, y que incluya la atención universal mediante servicios públicos de cuidado de la infancia y de las personas en situación de dependencia.

3.-  La aprobación, con participación de las organizaciones de mujeres en su elaboración, y aplicación, de un Plan Europeo de Igualdad entre Mujeres y Hombres 2015-2019 con objetivos concretos, vinculantes y evaluables, presupuestos adecuados e incidencia social y política real.

4.- Lo privado es político. Los derechos sexuales y reproductivos, entre ellos el derecho al aborto y, como dice el Informe Estrela que rechazó el Parlamento Europeo en 2013, están fuertemente relacionados con los valores fundamentales de la Unión Europea y son parte de los derechos humanos fundamentales.

5.- Exigimos la aplicación en todos los países de la UE de la Directiva contra la Trata y del Convenio del Consejo de Europa (Estambul 2011) contra la violencia hacia las mujeres, que Incluye la cooperación efectiva de los Estados con las ONGs, la recogida y publicidad de datos, la educación para la igualdad y contra la violencia en todos los niveles educativos; que prohíbe supeditar a la presentación de denuncia los servicios a las víctimas y conceder la custodia y el derecho de visita a hijos e hijas de los maltratadores, con atención especial a migrantes y asiladas.

6.- Exigimos democracia participativa, paritaria y real, y en particular que la Comisión Europea y la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género del Parlamento Europeo establezcan cauces de información y de recepción de propuestas de las organizaciones de defensa de la igualdad entre mujeres y hombres.

Porque sin nosotras no hay recuperación. Sin nosotras no hay Europa.

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