http://www.diariodemallorca.es/opinion/2014/07/09/magaluf-eslabon-debil-cadena/945583.html

No, no me refiero a la debilidad turística del emporio etílico de Calviá. Me temo que goza de envidiable fortaleza, aunque como los eucaliptos debilite el terreno del entorno. Magaluf es desde hace años el paradigma del infraturismo ante cuyos ingresos políticos y sociedad, tapándose la nariz, miran hacia otro lado. Por eso resulta sorprendente la supuesta sorpresa ante la notoriedad del vídeo alcohólico-sexual difundido estos días en medio mundo. Autoridades municipales y autonómicas, organismos de defensa de las mujeres, agrupaciones hoteleras y hasta las empresas dedicadas sin ambages al pub crawling han orquestado su condena ante lo que quieren presentar como un hecho aislado. Pero todos sabemos que no lo es. Desde hace años se encubre y por ello protege esta promoción como destino de alcohol y sexo. A eso llamamos, a eso acuden – y todos lo sabemos- miles de jóvenes britanicos. A hoteles, calles y agencias especializadas en vender ese producto. Y como una hipócrita omertá, nadie sabe nada, nadie ve nada, nadie dice nada. Ni siquiera sabemos ni decimos nada los que desde el privilegiado observatorio de las guardias de Ginecología de Son Espases recibimos en las madrugadas de todos los veranos docenas de mujeres víctimas de violaciones de las que 9 de cada 10 provienen de lugares como Magaluf y cuya publicación sería mucho más letal para el turismo que la anécdota (terrible) de las felaciones en serie.

¿Nadie hace nada, nadie dice nada? Si. Como envalentonados primos de zumosol hay un colectivo ante el que todos, ciudadanos bienpensantes, empresarios y autoridades actúan unánimemente: las mujeres prostituidas, africanas en buena parte, presentes en los centros turísticos de sexo y alcohol. Ellas, provenientes del fondo de la miseria subsahariana, con trágicas historias familiares y personales son el blanco de las ágiles sanciones y detenciones por las fuerzas del orden. Ellas, con frecuencia víctimas de redes de tráfico de personas son ese eslabón más débil de la cadena ante el que resulta fácil actuar. Evidentemente, las que cometan delitos debieran ser tratadas como cualquier delincuente. Pero para todo el colectivo el ayuntamiento de Calviá publica ordenanzas municipales que solo para ellas se cumplen, y solo contra ellas contrata abogados para llevarlas a los tribunales, sin que sepamos que haya actuado con parecido entusiasmo contra los organizadores de rutas turísticas cuyo objetivo es una intoxicación etílica en la primera media hora, o contra jóvenes que con borracheras salvajes hacen intransitable el entorno de Punta Ballena. La actuación policial y social se dirige contra quienes son consecuencia más que causa de una situación degradada que otros propician y explotan. Mujeres cuya tremenda situación, excluidas entre las excluidas conocemos bien en Metges del Mon. Como siempre, la fácil y agradecida solución de actuar contra el eslabón más débil de la cadena. Luchar contra quienes promueven, se lucran o practican el turismo de alcohol y sexo requeriría algo más de valor. Y algo más de principios.

Comparte!